Confirmé algo que la gente ya sabe por experiencia, si el Estado se demora, quien paga es la familia que espera atención. Por eso tomé con seriedad una alternativa que permite avanzar con más velocidad y control, las Obras por Impuestos. No se trata de privatizar la salud, sino de usar un mecanismo legal para que la infraestructura llegue antes a donde más se necesita.
Obras por Impuestos me permitió convertir intención en ejecución. En lugar de quedarnos atrapados en trámites interminables, abrimos una ruta para que el proyecto tenga impulso, supervisión y metas claras. Para mí, el objetivo siempre fue el mismo, que el hospital deje de ser promesa y se convierta en servicio.
Por qué lo impulsé en mi gestión
Cuando hablamos de salud, un mes de retraso puede significar diagnósticos tardíos, emergencias sin respuesta o tratamientos que se postergan. Por eso aposté por mecanismos que mantengan el control, pero reduzcan el tiempo muerto que tanto daño le hace a la población.
Además, este enfoque obliga a ordenar la gestión. Cuando hay compromisos definidos, cronogramas exigibles y seguimiento permanente, la obra no depende del ánimo del día. Y esa es una diferencia enorme: la infraestructura avanza porque hay conducción, y la ciudadanía ve que el Estado sí puede cumplir.
Huarmey y Huari: hospitales que volvieron a tomar ritmo
En Áncash, impulsé dos proyectos emblemáticos bajo Obras por Impuestos, el Hospital de Huarmey y el Hospital de Huari. En el corte de seguimiento más reciente, Huarmey registró un avance cercano al 87% y Huari superó el 73%. No son cifras para celebrar en un papel; son señales de que el proyecto se sostiene y camina.
Lo más importante es lo que representan. Ambos hospitales están planteados como establecimientos de categoría II-1 y apuntan a beneficiar a decenas de miles de personas. Cuando una provincia fortalece su hospital, se reduce la necesidad de viajar lejos por atenciones que deberían resolverse cerca de casa, y el sistema se vuelve más humano en lo cotidiano.
Lo que este modelo me dejó claro
Una obra no avanza solo por voluntad, avanza cuando la gestión combina decisión, seguimiento y transparencia. Obras por Impuestos puede ser una gran palanca, pero solo si el Estado no suelta el timón. Me interesó que cada avance se supervise y que cada retraso tenga explicación, porque la salud no admite excusas repetidas.
También entendí que esto debe replicarse donde haga sentido, sin copiar y pegar. Cada región tiene realidades distintas, pero la urgencia es la misma, infraestructura que funcione. Ese fue mi compromiso desde la responsabilidad que asumí en el sector Salud, empujar soluciones concretas para que el país deje de acostumbrarse a obras inconclusas y vuelva a confiar en resultados.