López Aliaga es dañino y tóxico para el Perú

López Aliaga es dañino y tóxico para el Perú

Tras las declaraciones de Rafael López Aliaga en un mitin en Huánuco, donde descalificó la salud pública y lanzó acusaciones graves, respondo con claridad: a los peruanos no se les cura con insultos, se les cura con gestión. La salud es un tema demasiado serio para convertirlo en un ring de agresiones o frases altisonantes.

En campaña se puede discrepar, pero no se puede normalizar el ataque permanente como método. Cuando un candidato reemplaza argumentos por agresividad, lo que hace es intoxicar el debate público y dividir al país. Por eso sostengo que ese estilo no solo es inútil: es dañino para el Perú.

Las acusaciones contra López Aliaga se responden con evidencia, no con especulaciones

Se ha dicho, sin sustento, que “en el Minsa se roba la plata”. Frente a eso, exijo lo mínimo que corresponde en una democracia: que si acusa, presente pruebas y vaya a la justicia. Yo no huyo del control ni del escrutinio; por el contrario, creo que la verdad se defiende con hechos verificables y con instituciones que funcionen.

Además, los resultados oficiales de integridad del propio Estado muestran que sí se puede gestionar con las manos limpias. El Ministerio de Salud alcanzó el tercer lugar en la aplicación del Índice de Capacidad Preventiva frente a la Corrupción, dentro de las 568 entidades evaluadas en el marco del Modelo de Integridad 2025.

Gestión frente a show

La diferencia entre gritar y gobernar se ve en los resultados. Yo creo en la gestión que se mide, se supervisa y se ejecuta, porque lo que no se hace, no cambia la vida de nadie. Por eso rechazo la política del espectáculo: puede dar titulares, pero no construye hospitales, no compra medicamentos y no mejora la atención.

He señalado, basándome en cifras de ejecución presupuestal que deben ser contrastadas públicamente, que en Lima no se ejecutó el presupuesto ni la inversión como se prometió. En salud, en cambio, mi obsesión fue que el presupuesto se convierta en obras, servicios y respuesta real para la población, porque la gente no vive de discursos, vive de resultados.

Invito a un debate serio sobre salud

Como médico, me preocupa que se trate la salud pública con ligereza y violencia verbal. La salud no se privatiza a golpes, no se mercantiliza con propaganda y no se politiza con insultos. Se construye con planificación, financiamiento responsable, control, transparencia y una visión de país que ponga al paciente al centro.

Por eso invito a Rafael López Aliaga a un debate a fondo sobre su modelo de salud y el mío, para que los peruanos comparen propuestas y resultados. Es fácil descalificar; lo difícil es sostener un plan serio, demostrar capacidad y rendir cuentas. Yo estoy listo para discutir con datos y con propuestas, porque el Perú merece un debate de altura.