Saludé la designación de Hernando de Soto como presidente del Consejo de Ministros del gobierno del presidente José Balcázar. Considero que el país necesita señales claras que devuelvan calma a la ciudadanía. En ese sentido, dije con firmeza que se acabó el fantasma del comunismo. Es una idea que resume el momento y nos permite bajar la tensión para mirar hacia adelante con responsabilidad.
Mi intención fue transmitir que el Perú no puede seguir atrapado en el miedo, sino avanzar con serenidad, mantenernos vigilantes y pasar a lo que realmente importa: propuestas concretas rumbo a las elecciones del 12 de abril.
Se acabó el fantasma del comunismo y el país necesita serenidad
En el mismo pronunciamiento señalé que Hernando de Soto asumía como premier y que Julio Velarde era ratificado en el BCR. Lo mencioné porque, en la percepción pública, ese escenario se lee como una señal de estabilidad y de continuidad para evitar más sobresaltos en la economía y en la vida cotidiana de las familias.
Cuando la conversación nacional se llena de rumores y tensión, lo responsable es hablar con claridad y contribuir a reducir la ansiedad colectiva. Por eso aposté por un mensaje que invite a mirar el momento con calma y prudencia, sin exageraciones ni confrontaciones inútiles.
Calma y vigilancia rumbo a las elecciones del 12 de abril
También hice un llamado a la población a mantener la calma en los meses previos a las elecciones generales del 12 de abril. Estamos entrando en un tramo decisivo y lo peor que podemos hacer como país es permitir que el ruido y la polarización definan el ánimo ciudadano.
Por eso fui enfático con una frase que resume mi postura: fin de la histeria política. A 50 días de las elecciones, pedí serenidad y vigilancia, porque la democracia se fortalece cuando la ciudadanía está atenta, informada y enfocada en lo que realmente necesita.
Pasemos a las propuestas
El Perú no gana nada quedándose en el grito ni en la pelea permanente. Mi llamado fue a elevar el debate y a dejar de lado las campañas basadas en el miedo, para concentrarnos en soluciones que respondan a los problemas concretos de la gente.
Lo sostengo como ruta: mantengamos la serenidad, estemos vigilantes y pasemos a las propuestas. Ese es el camino responsable en un proceso electoral y es lo que el país espera de quienes aspiramos a representarlo.