En La Victoria, Chiclayo, vuelvo a hablarle a mi gente con claridad: la salud en Lambayeque no puede esperar. Lo digo con la tranquilidad de quien ya gestionó y sabe cómo destrabar inversiones, y con la convicción de que un hospital moderno no es un discurso: es una obra que se planifica bien, se financia y se ejecuta sin parar.
Por eso ratifico dos prioridades que van juntas: un shock de inversión hospitalaria que ponga a Lambayeque al nivel que merece, y una protección estratégica para la agricultura, porque la salud también se defiende en el campo, donde trabajan miles de familias que sostienen nuestra economía.
Shock de inversión hospitalaria
Cuando digo “shock de inversión”, hablo de una decisión concreta: acelerar proyectos, asegurar presupuesto y exigir resultados. En la práctica, significa hospitales que atienden más, mejor y más rápido; con equipos modernos, ambientes adecuados, y una red de servicios que no obligue a las familias a peregrinar por una cama o una cita.
Lambayeque tiene que dejar atrás el “parche” y entrar a una etapa de modernización real. Eso implica planificación seria, obras bien hechas y supervisión firme. Yo no vengo a improvisar: vengo a aplicar experiencia de gestión para que la inversión se traduzca en atención digna.
Hospital Las Mercedes
El nuevo Hospital Las Mercedes es el símbolo de lo que queremos para la región: cuatro veces más capacidad, mejores especialidades, y tecnología que permita diagnósticos y tratamientos oportunos. Estamos hablando de una inversión del orden de S/ 1,000 millones, porque la escala del problema exige una respuesta a la altura.
Este proyecto no es solo un edificio: es una red de soluciones. Es menos tiempo de espera, es más resolutividad, es personal trabajando con mejores condiciones, es infraestructura preparada para emergencias y para el crecimiento poblacional. Mi compromiso es que esta modernización no se detenga y que Lambayeque recupere la confianza en su sistema de salud.
Ley de Protección de Inversiones
He visto demasiadas veces el mismo drama: obras que empiezan, se entrampan, se abandonan y se convierten en monumentos a la frustración. Eso no puede repetirse. Por eso impulsaré una Ley de Protección de Inversiones, para que ninguna gestión por cálculo político o desorden deje proyectos a medias y condene a la gente a seguir esperando.
Esta ley no es una frase bonita: debe establecer reglas claras para continuidad, sanciones por paralización injustificada, y mecanismos de control y transparencia que obliguen a cumplir cronogramas. En salud, cada mes perdido cuesta vidas y calidad de vida. Y en infraestructura pública, la única forma de respetar al ciudadano es terminar lo que se inicia y hacerlo bien.
Respaldo total a la agricultura
Si el campo cae, la mesa del hogar también. Y si una familia agricultora pierde su cosecha por desastres naturales, también se deteriora su salud: por estrés, por falta de ingresos, por mala alimentación y por precariedad. Por eso el respaldo al agro no es un “tema aparte”; es parte de una visión integral de bienestar.
Mi compromiso es trabajar por protección real para nuestros agricultores: prevención y respuesta ante desastres, mejores herramientas de apoyo y coordinación efectiva para que el Estado llegue antes, no después. Lambayeque necesita un Senado que entienda la región, que defienda sus prioridades y que gestione con sentido práctico: salud fuerte y campo protegido, como dos columnas del mismo futuro.