Cuando una inundación o un huaico golpea una comunidad, no solo daña casas y carreteras, también corta la atención médica. Y en esos momentos, la posta o el centro de salud no es un lujo, es el primer lugar al que corre una familia. Por eso siempre defendí que reconstruir en salud no puede ser “volver a levantar lo mismo”, sino levantar mejor, con seguridad y con visión.
Eso es lo que representa la Reconstrucción con Cambios (RCC), una respuesta para recuperar servicios esenciales y evitar que el país repita el mismo dolor cada vez que la naturaleza se vuelve a imponer. Mi mirada fue práctica, menos papeles sin salida y más soluciones que se traduzcan en puertas abiertas, personal trabajando y pacientes atendidos.
Piura como prioridad
Piura conoce de cerca lo que significa perder infraestructura por fenómenos naturales. Por eso, uno de los enfoques fue empujar obras en el marco de la RCC en esta región, donde la urgencia no se discute, se vive. Lo importante no era solo “tener obras”, sino garantizar que vuelvan a sostener la atención diaria con condiciones dignas.
En esa línea, se priorizaron establecimientos como el Centro de Salud La Unión, el Centro de Salud Ignacio Escudero y el Centro de Salud Incahuasi. Son nombres concretos porque detrás hay miles de personas que necesitan controles, vacunas, emergencias resueltas a tiempo y atención cercana, sin tener que viajar lejos cuando cada minuto importa.
Ejecución con disciplina
La reconstrucción se vuelve frustración cuando se promete sin método. Yo aposté por una gestión que mire cada paso con rigor, modalidad clara, responsabilidades definidas y seguimiento constante. Porque en infraestructura, el error más común es creer que la obra avanza sola. No avanza sola, avanza cuando se le cuida el camino.
Reconstruir no es solo terminar paredes. Es pensar en cómo funcionará el servicio, cómo se moverá el paciente, cómo trabajará el personal, qué se necesita para que el establecimiento opere sin “parches” y sin volver a caer ante el siguiente golpe. Ese es el punto, reconstruir para sostener, no para inaugurar.
Lo que gana la familia
Cuando un establecimiento se recupera bien, la comunidad vuelve a respirar. Significa que una madre no posterga un control, que un niño recibe atención sin demoras, que una emergencia no se queda a mitad de camino. En regiones golpeadas por desastres, la salud es estabilidad, te devuelve la sensación de que no estás solo cuando más lo necesitas.
Por eso este tema me importa tanto. La RCC no es un concepto técnico, es una decisión humana. Es decirle a la gente, “te escucho, te entiendo y no voy a normalizar que vivas sin servicios básicos”. Y esa es la ruta que vale, la que convierte la reconstrucción en confianza, y la confianza en un sistema que responde.