EN EL PERÚ, DURANTE AÑOS,
LOS HOSPITALES SE QUEDARON EN PLANOS Y PROMESAS.
Obras paralizadas, expedientes que dormían, hospitales sin equipos y familias viajando horas para una atención que debió estar cerca. La demora no era solo burocracia: era dolor y tiempo perdido.
Eso cambió. Activamos hospitales con ruta clara: destrabe técnico, financiamiento y ejecución sin excusas.
Y lo más importante: obras que avanzan con cronograma y supervisión, para que el hospital deje de ser un anuncio y se convierta en atención real.
Un hospital no puede esperar años.
La salud tiene que llegar a tiempo.