EN EL PERÚ, DURANTE AÑOS,
LOS TRABAJADORES DE SALUD VIVIERON EN INCERTIDUMBRE
Mientras ustedes sostenían hospitales y postas, muchos seguían con contratos frágiles, sueldos estancados y el miedo de que los beneficios ganados se pierdan con cualquier cambio político.
Eso cambió. En el Ministerio cumplí con mi palabra con más de 108 mil trabajadores de salud.
Ahora voy al Senado con una meta clara: que lo logrado no dependa del gobierno de turno, sino de una ley intocable que los proteja.
La dignidad laboral en salud no puede ser una promesa.
Tiene que ser una ley.